LA NOVELA HISTÓRICA VENEZOLANA Y LA NOVELA DEL PETRÓLEO: TRES TEXTOS DE MIGUEL OTERO SILVA.

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Humberto Villasmil Prieto

Resumen

¿Qué es, en esencia, la novela histórica? ¿Es un subgénero de la ficción, una
rama de la historiografía, o habita un espacio liminar entre ambas? ¿Podría la historia
misma, como telón de fondo narrativo, asumir el papel de un “personaje inanimado”
dentro del relato? Las respuestas afirmativas a estas preguntas justificarían la aparición
de un subgénero literario específico: la novela del petróleo.
Si bien la novela histórica venezolana ha abordado tradicionalmente temas de identidad
nacional y memoria histórica, es en la novela del petróleo donde la cuestión
laboral encuentra su expresión más sustantiva. Estas novelas ponen en primer plano
la situación de los trabajadores ―en particular, de los obreros petroleros― cuyas
condiciones de vida y oficio estuvieron marcadas con frecuencia por la explotación
y la precariedad. Tales preocupaciones resonaron profundamente en la Generación
del 28, cuyos miembros estaban hondamente sensibilizados ante las injusticias sociales
de su tiempo. En la trilogía compuesta por Miguel Otero Silva ―Fiebre, Casas
Muertas y Oficina No. 1― el tema del trabajo reaparece con insistencia conmovedora,
tejiendo un hilo de crítica social que define tanto la obra del autor como el ethos de
su generación.

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