EL FANTASMA INICIÁTICO Y LA CUESTIÓN DEL NARRADOR EN “LA MUJER ALTA” (1882), DE PEDRO ANTONIO DE ALARCÓN

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Julio Ángel Olivares Merino

Resumen

Uno de los relatos más fascinantes y representativos de la literatura fantástica española en pleno realismo a finales de siglo xix, “La mujer alta”, de Pedro Antonio de Alarcón, sintetiza en su imaginario y estilo elementales propios del romanticismo oscuro, estilemas de heredad gótica y una elección operativa de campos semánticos relativos a lo siniestro que conforman un cuadro de costumbres rayano, asimismo, en un onirismo marcadamente macabro. A fin de hacer explícita esa dualidad entre lo realista y lo irreal, el autor recurre a una caligrafía de detalles tangibles y de lo sugerido, además de la hipodiégesis, el punto de vista no fiable y una exposición diferida de los acontecimientos como técnicas narrativas angulares.
Decididamente hipnótica, la narración sumerge al lector en una vorágine de sensaciones y una polifonía a modo de tejido de voces vivas y enunciaciones fantasmagóricas que pivotan en torno al icono central del relato: la enigmática mujer alta. Este actante es representación y constructo de la ambigüedad en el que se evidencian trazas del esperpento goyesco y cuya interpretación va mucho más allá de su mera delimitación de como contrafigura dentro de la dinámica argumental.

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