PRENSA Y COLONIALISMO PEDRO ANTONIO DE ALARCÓN EN MARRUECOS

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Jorge Canals Piñas

Resumen

El Diario de un testigo de la guerra de África (1860), de Pedro Antonio de Alarcón, constituye un ejemplo paradigmático de escritura doblegada al poder. Y, más concretamente, de relato periodístico mediante el cual su autor logró imponer a la opinión pública española la imagen idealizada del Gen. Leopoldo O’Donnell. El cual, en el transcurso de la campaña militar contra las cabilas bereberes de la comarca montañosa del Rif (1859-1860), revestía tres funciones: la de fundador y líder indiscutido del partido de la Unión Liberal; la de ocupar la jefatura del gobierno y detentar, por tanto, el control del Parlamento; así como la de haber asumido la comandancia de las fuerzas militares españolas destacadas en Marruecos y tener la responsabilidad final de las operaciones bélicas en curso. Frente a la libertad creativa a la que habían apelado reiteradamente los autores del período romántico, Alarcón encarnó al hábil profesional de la comunicación que iba en busca de prestigio social, beneficio económico y rédito político. Objetivos todos ellos que el escritor de Guadix logró con creces en años sucesivos a la publicación de sus correspondencias bélicas que una acogida tan unánime le dispensaron los lectores peninsulares de la época.

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